HAY MUY POCOS HOMBRES QUE NO PUEDEN SER DIRIGIDOS.
SON LOS QUE DIRIGEN AL MUNDO.
Los estúpidos creen que cuando me refiero a «hombre de poder», sólo me refiero a los billonarios, hombres que se pudren en dinero.
No.
El poder tiene muchas aristas.
Hay millonarios que nada pueden hacer contra un burócrata que les bloquea cuentas bancarias. Todo el poder económico para tener que emprender una guerra legal con ejércitos de abogados cobrando 500 dólares la hora.
Los hombres pragmáticos que dirigen cárceles enteras, hombres que apenas saben hablar de forma correcta el castellano. Son hombres que podrían tener el poder de la vida y de la muerte de un desafortunado millonario que cayera en esa cárcel por perder su guerra contra un insignificante burócrata.
Los hombres de poder también tienen micrófonos, cámaras, millones de seguidores, pero también son señoras salvajes dirigiendo organizaciones poco legales de comerciantes ambulantes.
Pero qué es un hombre pragmático, quienes son los hombres pragmáticos?
SON LOS HOMBRES Y MUJERES QUE NO PEUDEN SER DIRIGIDOS.
No responden a la fuerza o a la amenaza y ciertamente son personas que creen que no pueden perder o que no tienen nada que perder.
la mayoría de hombres jamás accederá a esa clase de poder porque siempre sabe y cree que tiene algo que perder.
Los hombres buenos, son, ante todo, personas que sienten una empatía natural.
¿Cómo voy a correr a ese empleado?
¿Cómo voy a dejar que mi familiar se quede en la calle si tengo una casa que le puedo prestar?
¿Cómo voy a dejar que mi primo no tenga la moto a crédito que quería por no darle mi firma de aval?
¿Cómo voy a decir que no a ser padrino de una fiesta comleta aunque no tenga para comer?
Los histéricos creen que la empatía es necesaria para la sana convivencia, pero en realidad es que son sólo pusilánimes que desean que otros les solucionen la vida o piensen como ellos, que actúen como ellos o usar esa empatía para someter al que no piensa como ellos:
«Las mujeres trans son mujeres, y si no piensas como yo, te vuelve objeto de señalamiento y de que pierdas el empleo»
«Los perros son mis hijos, si no piensas como yo, es porque odias a los perros»
«El político que apoyo es el mejor, si no lo apoyas es porque seguramente te beneficiabas de la corrupción, por eso te molesta»
«Las condiciones de un individuo son materiales, por lo que si es pobre se quedará pobre y eso le conviene a mi narrativa, si crees lo contrario es porque crees que «el pobre es pobre porque quiere»
Por eso, hay muy pocos hombres que no pueden ser dirigidos, pues poco les importan las formas. Poco les importa el decoro para escupirle en la cara a los pusilánimes que han tomado un bando y que creen ciegamente en ese bando.
El hombre que no puede ser guiado o dirigido hace su propio camino; bueno, malo, a él no le importa, lo que le importa es que es su camino, su modo y es por eso que otros le siguen.
Los que lo siguen siempre buscarán a quien seguir.
El que un fanático deje de creer en un fánatico para irse con otro ídolo, no lo deja de volver fanático.
El hombre fuerte observa y estudia. Apoyará a otros si considera que le conviene a sus intereses.
Lo que hace de un hombre poderoso es que no le importa el poder. Usará el poder para su planes, pero para él, el poder no es un fin en sí mismo, es un escalón, un medio para lograr lo que busca.
El preso que lidera una cárcel, el político carismático, el maestro admirado, el ama de casa fuerte comparten rasgos muy simliares: el poder no significa nada para ellos.
De hecho, esos ismos hombres ven con desdén a otros poderosos, se hacen de simpatías señalando al que «se aprovecha»