Algunas personas no están preparadas para entender la naturaleza de la envidia y el rencor.
Existen personas que juegan en bandos muy distintos a nosotros, pero, de alguna manera, logran granjearse nuestra simpatía, nuestra confianza y hasta las llaves de nuestra casa.
Los hemos dejado entrar a nuestra cocina y les hemos permitido compartir la sal con nosotros.
Es posible que se hayan ganado nuestra confianza al punto de tratar de asesorarnos y aconsejarnos sobre asuntos delicados sobre nuestros negocios o, incluso, sobre nuestras relaciones.
En incontables ocasiones, estos asesores y consejeros se han vuelto tan indispensables para nosotros que dependemos de ellos para formar nuestro propio criterio.
Saben todo de nosotros. Es posible que se muestren agradecidos genuinamente por haberles tendido la mano.
Pero como ya he mencionado, la gratitud es una moneda veleidosa, fácilmente olvidable. En el corazón de todos los hombres y mujeres siempre privará su propio beneficio antes que el de otros.
Solo basta un desaire, el no escuchar algunos de los consejos de estos “asesores” o simplemente evidenciar los fallos de sus consejos y es posible que esto alimente una semilla de rencor donde él o ella siempre creerán que lo pueden hacer mejor que usted.
Cuando estas personas se sienten despreciadas, comienzan a armar escenarios imaginarios donde ellos son los que tienen el poder, el éxito o el carisma que posiblemente tiene su jefe.
Recuerde: estas personas tienen acceso a material por el que sus enemigos pagarían un buen precio. Incluso, aún sin pagarlo, habrá enemigos que solo por haber tomado en cuenta al traidor y darle el lugar que “merece” soltará todo sobre usted.
Cómo protegerse de la lengua de serpiente
- No se case con sus asesores, con sus consejeros.
- Jamás le confíe demasiado a nadie sobre usted.
- Tenga a buen resguardo todo aquello que podría ser considerado una debilidad.
- No le confíe a nadie sobre sus gustos, sobre sus preferencias, sobre sus fetiches o perversiones.
- No confíe demasiado en personas que saben sus vicios o sus defectos.
- No hable de su salud, a menos que se encuentre con su médico o terapeuta.
- No se queje de sus superiores en presencia de subordinados.
- Evite departir con sus subordinados, sobre todo en un lugar donde usted podría desinhibirse socialmente y perder las formas.
Recuerde, muchas personas han caído después de haber pronunciado las terribles palabras: «Te confiaré algo, pero debes jurar que jamás se lo contarás a nadie».
Nadie debe tener más información sobre usted que aquella que todo mundo sepa. Evite ser extorsionado por amigos o familiares con información que pudiera comprometer sus relaciones o sus negocios.
Cuando un amigo cercano le dé un consejo, agradézcalo, dé media vuelta y analice de manera cuidadosa lo que acaba de escuchar. Aprenda a distinguir entre personas sinceras y espías con doble intención.
Estas prácticas, que podrían parecerle gangsteriles, son comunes incluso en inocentes círculos de amigas en la escuela secundaria.
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