Estrategia · Carácter · Estilo Est. MMXXVI
Arte de la Guerra
Para hombres de acción
Capítulo 15 · El Arte de la Guerra contra Ojetes

No sea garantía de nadie

Hay quien se hace pasar por desvalido y en realidad es un parásito buscando huésped. Antes de ayudar, pregúntese qué gana usted y aprenda a decir que no.

Osvaldo Flores
Osvaldo Flores
14 de octubre, 2026 · 3 min de lectura

Existen personas que pasan por desvalidos, por marginados que necesitan nuestra ayuda. En realidad, son parásitos esperando a un nuevo huésped.

Existen miles de hombres buenos que no han probado la dureza de la realidad ni han atestiguado la crueldad de la gente a la que pretenden ayudar.

Muchas personas que cargan con la idea de ayudar a los demás, tienen una idea genuina de mejorar al mundo, creen que deben ayudar a quien esté en problemas.

Cuando se encuentran con este tipo de ojete, caen en una trampa de la que difícilmente podrán salir.

Millones de personas están a la espera de ser “salvados” por personas capaces para colgarse de su talento, de su dinero, de sus contactos, de su carisma y de su aura triunfadora.

Un hombre bueno tiene programada una actitud que usualmente lleva a la ruina a personas que no están preparadas para detectar ojetes a su alrededor.

Esa actitud es la de ayudar a los demás. En muchas ocasiones he escuchado a hombres en la ruina que se lamentan de haberse topado en el camino de alguien que parecía necesitar de su ayuda.

De buenas intenciones están llenos los panteones.

Hombres que terminan condenados, obligados a “ayudar” a personas cuyos problemas se convirtieron en su responsabilidad.

Conozco el caso particular de un hombre que fue obligado a pagar pensión y manutención por hijos que ni siquiera eran suyos.

Hombres que fueron obligados a hacerse cargo de deudas que contrajeron por haber firmado como avales u “obligados solidarios”.

Hombres que han perdido su casa, su libertad y hasta su vida, por poner la cara para con personas irresponsables a quienes no les importó dejarlos con problemas monumentales.

Finalmente, usted podría decir que así lo decidió, pero en realidad debería preguntarse: «¿qué hombre en su sano juicio compra problemas de otros?»

Antes de ayudar, pregúntese

Desde tiempos inmemoriales, los hombres caen víctimas de su nobleza por ayudar a los demás. Antes de ayudar como alma caritativa, pregúntese:

Si usted peca de nobleza y cree que no debería ayudar a nadie por beneficiarse, déjeme decirle que si alguien le está pidiendo ayuda es para beneficiarse a sí mismo.

Aprenda a decir que no

Aprenda a decir que no. Disfrute la satisfacción de sentirse aliviado por permitir que las personas se hagan responsables de sus problemas y decisiones.

Disfrute la sensación de tranquilidad de que usted solo se hará cargo de los problemas que usted elige tener.

No importa que sean familiares o amigos.

No importa que se enojen.

Solo diga que no.

Aprenda a decir: «Déjame pensarlo».

Luego, siéntese cómodamente en su sillón y haga una semblanza a fondo de la persona que le pide ayuda:

  • ¿Es una persona confiable?
  • ¿Esa persona tiene crédito con usted? ¿Usted ya le ha dado su ayuda y pagó esa ayuda en su momento?

Si después de preguntarse y responderse usted mismo en un ejercicio de introspección ha decidido no ayudar, dígalo francamente y explique sus razones. Es posible que este ejercicio le pueda ahorrar nuevas peticiones interesadas en el futuro.

Lee también: 10 señales para detectar a un ojete

Osvaldo Flores
Sobre el autor

Autor de la Trilogía de la Guerra y de ocho libros sobre asertividad, persuasión, defensa personal y liderazgo. Escribe para hombres que ya se cansaron de quedarse callados.

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