Una amenaza se cierne constantemente sobre la cabeza del hombre común:
Enfrentarse a ojetes “realistas”.
En muchas ocasiones las amenazas externas no son tan graves como el enemigo que duerme bajo nuestro mismo techo. Que duerme en la misma cama que nosotros.
Son las personas a las que llamamos hermanos, parejas, ¡padres!
En ocasiones se vuelven consejeros con lengua de serpiente que constantemente envenenan nuestra cabeza con sus evaluaciones “realistas”.
«No digo que esté mal lo que deseas hacer, pero no creo que puedas lograrlo, hay que ser realistas».
«No está mal que pretendas a esa chica, pero hay que ser realistas: ella acostumbra estar con otro tipo de personas».
«No soy negativo, pero…»
Para que usted sea una persona plena y capaz debe tener una cualidad que pocas personas llegan a tener: la capacidad de ser pragmático, práctico.
Debe ser verdaderamente realista con usted mismo. Debe evaluar sus posibilidades y sus capacidades.
Debe ser consciente de sus limitaciones y de los alcances de sus propósitos.
Debe ser usted su más duro crítico. El más feroz y salvaje auditor de sus propios sueños.
Una vez que usted mismo haya hecho trizas sus planes y haya comprobado que han sobrevivido a tal maltrato, acérquese a un experto en el tema. Alguien a quien usted no conozca de forma personal. Alguien a quien no le importe romper su corazón diciéndole la verdad.
Analice lo que quiere hacer y, si está lejos de su alcance pero dentro de la realidad y la posibilidad humana, póngalo en marcha.
La realidad es algo objetivo. Usted no puede simplemente decidir que mañana será campeón de gimnasia olímpica y ganar una medalla… a menos que tenga usted nueve años y entrene de lunes a domingo seis horas diarias. Dedicar tiempo y esfuerzo a una empresa en la que usted no es capaz de ganar nada al lado de personas que han dejado la piel desde muy pequeños es algo absurdo.
Crear una empresa, aspirar a un empleo que esté dentro de sus capacidades y alcances o buscar una pareja que le guste son cosas que son más adecuadas con la realidad.
Muéstrate débil cuando seas fuerte y muéstrate fuerte cuando seas débil.
Sun Tzu
No hable de sus proyectos
No hable de sus proyectos personales.
Es como hablar de su salud, de sus finanzas.
Nuestros proyectos son nuestras cartas de planeación de guerra. No los entregue tan fácilmente. Si es posible, empréndalos sin avisar o dar noticia a todos aquellos “realistas”.
Haga aproximaciones de prueba, no levante demasiadas olas. Una vez que usted considere que es posible el éxito en lo que desea hacer, hágalo por todo lo alto.
Aléjese de los amigos y familiares “veleta”: aquellos que le felicitan cuando en realidad siempre dudaron de sus capacidades y alcances.
Una vez que el objetivo se ha logrado, usted habrá ganado un premio doble: alcanzó el objetivo de su deseo y pudo hacer una purga para conocer a los ojetes “realistas” quienes, una vez que usted haya logrado su cometido, sostendrán que ellos “siempre” habían creído en usted.
La gente exitosa tiene a su alrededor un séquito de rémoras que en realidad la detestan.
Ser exitoso no necesariamente significa ser pragmático. En ocasiones, esa gente exitosa se rodea de personas que eran amigos de su infancia o familiares sólo para «recordar sus raíces», «tener los pies en la tierra».
En casos de éxito, como el del actor Mark Wahlberg, su entourage o séquito fue determinante en su éxito y en mantenerse fiel a sus principios.
Pero tristemente, como es el caso de muchos deportistas, tener a nuestro lado a ojetes “realistas” solo es un acelerador de su propia desgracia.


