el infierno de los desaparecidos y el estado inepto
Sales a buscar trabajo.
Tienes 17 años y quieres ayudar en los gastos.
¿Qué sabes hacer? Eres joven y no sabes nada de la vida.
Estás dispuesto a ser cajero, ayudante, cargador.
Quieres seguir estudiando.
Encuentras una chamba en Facebook pero debes ir a otra ciudad.
Te convencen que te repondrán tus pasajes y que la paga es buena.
Te preparas una maleta.
Tu madre te da la bendición.
Al llegar a esa ciudad, te encuentras con el contacto que te lleva sube a un camión a punta de pistola.
“Ahora, eres un soldado”
Te espantas pero no hay tiempo para que lo proceses.
Te dan unos mendrugos de pan y te dicen que mañana empieza tu entrenamiento.
Para que veas que no es un juego, el primer día ejecutan al que no dejaba de llorar.
Te contienes y al otro día comienza el horror.
Entrenamientos con armas, peleas a muerte y “prácticas de decapitación” con los que no están aguantando.
Un día, amanece con un bello sol, recuerdas el último beso de tu madre, tu última comida, la última vez que hiciste el amor.
Ese día no aguantaste el entrenamiento y te decapitaron vivo.
Tu madre no volvió a saber de ti.
Hasta que un día, uno de tus hermanos, el que no se dió por vencido, siguió buscando y en un montón de huesos y cenizas encontró la mochila que él te regaló para el viaje.
Ahora tu madre ya podrá descansar tranquila, ya sabe que no estás sufriendo.
A veces, comienzo escritos con esta frase: “tú y yo jamás pisaremos un campo de batalla” pero eso no es verdad. Un campo de exterminio da fe que en este momento hay cientos de miles de jóvenes aprendiendo a decapitar, a disparar un arma contra su voluntad.
Por eso, estoy cansado de esa gente asquerosa que sigue defendiendo al estado solo por haber recibido una despensa o una “ayuda para los viejitos”
Los detesto. Es gente horrible con el IQ de un chimpancé salvaje. Un animal que solo responde a estímulos básicos.
Gente que se traga lo que dice un político. ¿Qué tan bajo puedes caer?
Y les apuesto que llegarán a esta publicación con sus estupideces. Siéntanse libres de insultarlos, de escupirlos.
“Es que solo tiras odio”
Si, ya me cansé de fingir que no.
Cualquiera con una banderita de México en su perfil o con una imagen del viejo meado y cualquier trailero viviendo en Brownsville bien a gusto apoyando un gobierno que masacra a sus jóvenes de bien.
No se contengan.
Si son sus empleados, córranlos.
Anúlenlos de su vida.
Que sientan el desprecio por seguir aplaudiendo un estado inepto.
Leave a Reply